¿Realmente son útiles los comprimidos de vitaminas?

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Ya está aquí septiembre. Y con él vuelven las obligaciones para la mayoría de nosotros. Vuelta al trabajo, al gimnasio, al cole… En definitiva, vuelta a la rutina. Tenemos que enfrentarnos a todas estas tareas y vencer el agotamiento. Para eso, muchos de nosotros completamos nuestra alimentación con comprimidos de vitaminas, nutrientes esenciales que no pueden ser fabricados por nuestro organismo y debemos tomar con los alimentos

Estas pastillas parecen casi mágicas, ¿verdad? Y es que en ellas buscamos toda la energía que necesitamos en los momentos de más cansancio y estrés. Pero lo cierto es que las vitaminas por sí mismas no nos proporcionan energía. La mayoría de estos complejos contienen también cafeína o ginseng, estimulantes que nos dan esa sensación de vitalidad que andamos buscando.

Entonces, ¿son realmente útiles los complejos de vitaminas?

La dosis de vitaminas y minerales que necesitamos es muy pequeña. Por eso, es muy raro que personas totalmente sanas tengan carencias de alguno de estos componentes. Si nuestra dieta es rica, variada y equilibrada, nos estaremos asegurando todas las vitaminas y minerales que necesitamos. Tres raciones de fruta y verdura, dos de carne y una de lácteos al día son suficientes para garantizarnos la dosis necesaria de estos elementos.

Por esto, en la mayoría de los casos, la toma de complejos multivitamínicos no está justificada.

Pero si tu estilo de vida no te permite llevar una alimentación correcta o por algún motivo hay alimentos que no puedes tomar, asegúrate de consumir todas las vitaminas que necesitas a través de estos comprimidos.

¿Cuándo debo tomar algún complejo de vitaminas?

Existen situaciones muy claras en las que cambios o variaciones en nuestra dieta no consiguen aportarnos todos los nutrientes que necesitamos. En estos casos, los comprimidos de vitaminas nos ofrecen multitud de beneficios, ya que nos permiten alcanzar el equilibrio nutricional que habíamos perdido y tanto necesitamos. Mira cuáles son:

– Durante el embarazo y la lactancia. En estos momentos, la madre necesita tomar muchas más vitaminas y minerales de los que la dieta le puede aportar.

– Durante la adolescencia, y etapas de crecimiento, y solo en los casos en los que exista inapetencia.

– En la tercera edad, cuando existan problemas de masticación y deglución que impidan llevar una dieta variada y equilibrada.

– Cuando consumimos determinados fármacos, como la píldora anticonceptiva, que podría interferir con el metabolismo de las vitaminas B12, B6, C y E, o los antiácidos, que lo hacen con las vitaminas del complejo B y las vitaminas A, D y C.

Existen dos tipos de vitaminas, las hidrosolubles y las liposolubles. Las hidrosolubles se eliminan mediante la orina. Sin embargo, las liposolubles (A, D, E, K) se absorben con las grasas a través del intestino, y un consumo excesivo tendría un efecto tóxico para el hígado.

Por eso, si crees que podrías necesitar tomar algún complejo vitamínico, consúltalo siempre con tu médico antes de empezar a tomarlos. Solemos pensar que su uso es totalmente inofensivo para nuestra salud, pero en ocasiones un consumo excesivo podría ser contraproducente.

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